Santo Tomé

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Llevamos 9 días en Santo Tomé, Corrientes, frontera con Brasil. El pueblo no es que tenga mucho encanto, pero lo que hace bonito  Santo Tomé son sus habitantes. La humildad y el carisma que tiene la gente de aquí, la tranquilidad que se respira, y toda la naturaleza que rodea el pueblo, es impresionante. El estilo de vida de aquí es muy distinto, y por supuesto la calidad de vida también. No hay estrés! Es imposible que la gente de aquí se estrese porque todo se lo toman con calma y siempre hay tiempo para un buen “mate”.

laura 010     laura 004laura 002laura 020laura 027laura 011Nosotros estamos viviendo en las cabañas del abuelo de Abdón, el señor Ramón Gómez “el pato”. http://www.corrientes.com.ar/cabanasatalaya/ Hospedaje “Atalaya”, a 4 km del pueblo. Esto es un mundo aparte, vivimos en medio del campo, sin televisión, sin móvil, sin internet, sin hora… Tan solo escuchamos “chamamé” en la radio que pone “el pato” durante todo el dia, y un sin fín de pájaros, bichos, chicharras, vacas y gallos que cantan.lk 002

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El otro día fuimos con la hermana de Abdón, Miguelina, a visitar la estación de tren (que solo se utiliza para trenes de carga). Después fuimos al río Uruguay, desde donde se ve Brasil. La puesta de sol desde allí era preciosa, nunca habíamos visto tantos azules en el cielo.

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PD!!!!!: Para terminar os contamos lo que nos pasó ayer. Para mi (Laura) fue uno de los días que más miedo pasé, y para Abdón también aunque se haga el machito…

Como cada tarde, Abdón y yo fuimos a caminar por los caminos que hay detrás de las cabañas. Al llegar a la vía del tren, al final del camino (1km más o menos), vimos que el cielo estaba partido en dos, y como una nube negra se iba acercando. Nos paramos a contemplar el paisaje, y Abdón de broma dijo “Mirá, parece que viene el huracán Sandy”. Los dos nos pusimos a reír  Se empezó a escuchar el rugir de las nubes, todo estaba quieto, no se movía ni una hoja, no volaba ni un pájaro (cosa muy rara) “Nos va a coger la lluvia, vamos rápido!” le dije. Nos giramos y empezamos a correr entre risas, creyéndonos que sólo era lluvia.

Mientras corríamos mirábamos hacia atrás, el rugir cada vez era más fuerte, una nube de polvo gigante nos perseguía, y de repente apareció como de la nada un fuerte viento huracanado que levantó toda la tierra del camino. Ahí se nos acabaron las risas. Las piernas no nos daban para correr. Abdón me tuvo que agarrar la mano porque el viento me llevaba. Delante nuestro empezaron a caer árboles y nosotros estábamos en medio de la nada, no había casas alrededor ni nadie que nos viese. En ese momento nos entró pánico. Nos agarramos a un árbol para no salir volando y Abdón insistía en seguir corriendo hasta las cabañas. La tierra se nos metía en los ojos, orejas, en la boca, apenas teníamos aliento. No veíamos más que cosas volando, una placa de hierro voló cerca nuestro, piñas, ramas, y todo lo que encontraba a su paso.

Al final NO SÉ cómo llegamos hasta las cabañas… donde nos esperaban el abuelo y Miguelina. La luz se fue y estuvimos allí esperando que la tormenta pasara. En media hora pasó todo. A raíz de eso hoy estuvimos casi todo el día sin luz. Pero por suerte estamos todos bien y actualizando el blog para seguir informando del viaje. miguelk 001