Chaltén, ruta 40 y glaciar Perito Moreno

DSC_0119-1902794731Como se suele decir, la ruta 40 es todo un desafío para los viajeros, sobretodo si como nosotros viajan a dedo. Viajar con la vejiga a punto de rebentar, con las maletas en la caja del coche y sentir un tremendo alivio al ver que no las perdimos por el camino, quedarse horas tirado en medio de la nada y ver como hasta los avestruces se ríen de ti,… En este post les contaremos desde nuestra propia experiencia que efectivamente la RN 40 es totalmente una aventura por sí sola.

DSC_00761750394431Cruzamos la frontera chilena por Los Antiguos, una pequeña localidad a orillas del lago Buenos Aires. De nuevo en Argentina nos levantan con facilidad y llegamos para pasar la noche en Perito Moreno. Ya entramos en la provincia de Santa Cruz! A la mañana siguiente madrugamos para hacer dedo en la ruta, pasamos caminando a unos mochileros franceses que ya llevaban 2 horas haciendo dedo y nos sentimos como concursantes del programa Pekín Exprés. “Seguro que llegamos antes que ellos al Chaltén” decimos. Cuando empezamos a cantar para matar el aburrimiento se para el primer coche. Tan solo va hasta el cruce de las cuevas de las manos, a unos 118 km nada más. Nosotros sin pensar, subimos. No sabíamos que en ese lugar no había absolutamente NADA. Cuando nos dejaron allí, se nos quedó cara de idiota, no sabíamos si reír o llorar. No pasaba nadie, tan solo algunos guanacos (llamas de la patagonia) y pocos avestruces.DSC_0100-1909180053DSC_00881-48569954
DSC_0111-2121356700El panorama era desolador. Después de hora y media esperando decidimos empezar a caminar, 15 km pensábamos que habría hasta el pueblo más cercano… Otra hora y media después pasó un coche y por suerte nos levantó!! “Estáis locos” nos decía el hombre, “hay como 80 km hasta el próximo pueblo”
DSC_0112-1966713955¿Pueblo? Llegamos a Bajo Caracoles, había unas 10 casas y un bar. Nuestra cara ya era un poema. Estuvimos todo el día sentados en la ruta esperando que pasara alguien. 5 coches, y ninguno paró. Al final tuvimos que pasar la noche en una especie de Hostel que era cualquier cosa. Fuera hacía unas rachas de viento de hasta 90 km hora, nos cocinamos con nuestro camping-gas un arroz hervido y allí pasamos la noche para volver a intentar hacer dedo al día siguiente.

DSC_0122-1798535478DSC_0117946159195Más de 5 horas estuvimos tirados de nuevo en la conocida ruta 40, hasta que llegaron a la vez un bus con destino al chaltén del cual bajaron los mochileros franceses que vimos en Perito y una furgoneta de turistas que iban en la misma dirección. El bus nos cobraba 600 pesos, y por suerte la furgoneta aceptó llevarnos gratis pero metidos en la caja.

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Estuvimos 7 horas sentados en la caja, muertos de frío y con un viento impresionante. Pero sin lugar a duda, la mejor manera de disfrutar de todo el paisaje de la Patagonia. Fue una experiencia única.

DSC_0221-104030158DSC_0229-1554928128El Chaltén, capital nacional del trekking en el que pasamos 3 extraordinarios días. Nos enamoramos de esta pequeña localidad que se fundó hace tan solo 27 años y creció desmesuradamente los últimos 5. DSC_0228640518615DSC_0226-2123551420

mirador cerro castillolaguna capriHicimos dos caminatas, la primera de 3 horas por el valle Fitz Roy hasta el mirador Cerro Torre donde pudimos disfrutar de los antiguos bosques de lengas y ñires, y cóndores sobrevolando la zona.DSC_02531293620497
La segunda excursión fue hasta el mirador del Glaciar de Piedras Blancas, estuvimos unas 7 horas y es una caminata que invita a conectar de pleno con la naturaleza. Primero descubrimos la laguna Capri con el Fitz Roy reflejada en ella., justo en ese momento empezó a nevar.DSC_0259-1803545960glaciar piedras blancas Después continuamos por un tupido bosque hasta que llegamos a un mirador desde donde se podía apreciar un primer plano del Glaciar Piedras Blancas.
DSC_0274208414061En el camino de vuelta vimos un par de escaladores que emprendían una expedición acompañados de llamas cargadas con el equipamiento.

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Llegar a Calafate nos resultó mucho más fácil. La ciudad, sin ningún atractivo turístico, sólo invitaba a ser lugar de paso para poder visitar la joya del parque Nacional de los Glaciares, el dinámico glaciar Perito Moreno.

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Poder ser testigo de semejante suspense y emoción al contemplar el azulado glaciar Perito Moreno no tiene precio. Aunque ya no me resultó difícil hacerme pasar por argentina y ahorrarme 60 pesos, hubiese pagado lo que fuese para ver ese espectáculo.DSC_0327-1428560646DSC_0340-1518667389DSC_0326-1385308581
No hay palabras. Es uno de los fenómenos de la naturaleza que uno no puede dejar de visitar en esta vida. Con una extensión de hasta 35 km de largo, 5 de ancho y 60 m de alto, lo más excepcional de este glaciar es su avance de hasta 2 m al día. Además de el desprendimiento constante del hielo, resulta que es uno de los pocos glaciares del planeta que se considera “estable”.DSC_0366502001018DSC_0416-1318313903
Estuvimos horas en el mirador, contemplando el glaciar y esperando escuchar algún crujir del hielo. Por suerte, pudimos presenciar un desprendimiento de un pico de hielo. Escuchar el enorme estruendo que origina al caer al mar es una todo una experiencia existencial.DSC_0364-566170319

DSC_035576884132Después del Calafate teníamos pensado cruzar de nuevo a Chile por la frontera de Cerro Castillo. De nuevo tuvimos suerte y nos dejaron en la frontera.
Ahora llevamos unos 4.350 km recorridos y ya cumplimos un mes viajando, 31 días para ser más exactos. Actualmente estamos en Punta Arenas, el sur de la patagonia chilena. La gente y las vibraciones son cada vez mejores, y el paisaje, aunque es difícil de creer después de este último post es cada vez más y más increíble! Cuanto más bajamos al sur, más fascinante es todo, estamos DISFRUTANDO!!
Les seguimos contando! Muchos saludos a todos/as!!
Abdón y Laura

Chile, Futaleufú – Coyhaique

DSC_22911828068195Al final decidimos aplazar un día más el viaje para cruzar a Chile, porque yo me encontraba un poco mal la última noche y preferimos tomarnos el día de relax. Así que estuvimos casi todo el día descansando en el cesped de la plaza del pueblo y a la noche volvimos a buscar un nuevo refugio. En Trevelin no hay muchos campings así que nos pusimos a caminar hasta que algo nos hizo parar en una esquina, había gente despidiéndose en el portal de una casa y nos quedamos mirando aquella escena. “Aquí Abdón, paremos”, dije. Fuimos a preguntarles si nos dejarían montar la carpa en el jardín, la dueña enseguida sonrió y contestó que sí sin pensárselo dos veces. Se hacía llamar Domi, y era una mujer con un corazón enorme. Nos hizo pasar a su casa, y además nos ofreció habitación, ducha y un trocito de cordero típico patagónico que Abdón ansiaba probar. Nosotros nos mirábamos de reojo y no podíamos disimular la alegría.

DSC_2303-460552891Al día siguiente tomamos unos mates junto a ella y hablamos con su hija María Fernanda, y siguiendo la tradición galesa traída por los primeros colonos que llegaron al pueblo de Trevelin, también nos tomamos un par de tés antes de despedirnos para iniciar un nuevo día en la ruta. Estuvimos casi hora y media haciendo dedo en la salida del pueblo hasta que nos levantó un Ford Falcon Rural azul, una reliquia de los 70, una preciosidad.

DSC_2324-1326772094DSC_23091685608767En él viajaba un matrimonio súper simpático que se ofreció para acercarnos hasta Los Cipreses, pequeño paraje cerca de la frontera. De camino nos fueron explicando los diferentes tipos de maderas que hay en la zona, frutales, fauna,… Y sin apenas conocernos nos invitaron a quedar en una casita que se tenían junto al pueblito. “No, esto es demasiado…” pensamos. “Por favor, a nosotros nos encanta conocer gente y ayudarles, quédense si quieren” nos decían. La sonrisa que teníamos en el rostro lo decía todo. Por supuesto nos quedamos. Nos enseñaron la casita que ellos mismos se estaban construyendo con sus propias manos, y no podíamos creer la suerte que estábamos teniendo. Era hermosa, y el lugar…un paraíso! Nos compramos algo para comer, y a la tarde fuimos a visitar el pueblo y a tomar unos mates con ellos. Él, Carlos, excomandante de policía y un payaso con el que no podías para de reírte, y Dorita, una mujer muy amorosa, eran una pareja que se hicieron querer en menos de un día. Nos cuidaron y trataron como a hijos suyos. DSC_231544889657DSC_2314-617034088DSC_2333875386114Abdón y yo andábamos con ganas de comer mermelada desde que empezamos a recorrer los Andes, porque toda esta zona es muy rica en árboles frutales y frutas “finas” (frambuesas, cerezas, fresas,…), Dorita nos invitó a probar su mermelada casera de ciruela que estaba rrriquísima, y nos explicó que también hacía dulce de rosa mosqueta y corinto. A la noche, vinieron a su finca con unos familiares suyos y unos amigos que recién también habían conocido. Allí terminamos un día increíble comiendo asado, junto con Carlos y Dorita, quienes nos tomaron como sus nuevos sobrinos adoptivos.

DSC_23391936339691Al día siguiente dejamos atrás a nuestros nuevos tíos con alguna que otra lágrima y cruzamos por fín a Chile por Futaleufú. En Chile las cosas no nos fueron tan bien… En Futaleufú estuvimos unas 4 horas haciendo dedo en medio de la nada, caminando bajo el sol, y comiendo tierra que levantaban los coches al pasar, o mejor dicho ceniza. Algo que actualmente hay en toda la zona de los Andes es muchísima ceniza de cuando erupcionó el volcán Chaitén, en Chile. Cuando estábamos apunto de perder la esperanza, y también los nervios un señor nos levantó y dejó en La Junta, a sólo 20km del destino que teníamos programado.

DSC_2353127232273DSC_23661537209465DSC_2368-1045519601Dormimos allí y al día siguiente comimos en Puerto Puyuhuapi, el primer pueblo por el que pasábamos que estaba junto al mar, donde conocimos a Andrés y Bernarnita, otro matrimonio muy amable, chilenos los dos, con quienes cruzamos uno de los tramos más peligrosos de la conocida carretera austral. El paisaje era imponente, cruzamos por en medio de la selva patagónica, entre altas montañas con cimas nevadas y glaciares y ríos de color turquesa que entrelazaban la ruta.DSC_0002196574610DSC_0004-200418904

DSC_0009-643036146DSC_0021-94663339DSC_0025-33590076Cuando ya habíamos pasado la peor parte de la ruta y empezamos a ir por asfalto, de repente, Andrés perdió el control del vehículo y salímos disparados de la carretera… Sólo recuerdo encontrarnos boca a bajo, colgados por el cinturón y desorientados. Salímos por la puerta delantera, la furgoneta quedó destrozada pero gracias a dios los cuatro salímos ilesos, tan solo tuvimos golpes y Andrés se hizo un leve corte en la mano.

Volvimos a nacer.

DSC_0028-232817198DSC_00331324755787Las maletas estaban en la caja, así que volaron unos metros más allá, y por suerte las encontramos, un poco rotas pero enteras. Que alivio! No se rompió nada más que una esterilla. No tenían ambulancia en el pueblo en el que estábamos así que tuvimos que viajar hasta el hospital con los carabineros, y como no cabíamos todos en el auto nos metieron en la parte trasera del furgón como a los presos… Al final, todo quedó un susto. Andrés y Bernardita insistieron en invitarnos a pasar la noche con ellos en su hotel en Coyhaique, y así terminamos la noche, en un familiar hotel de categoría cenando los cuatro y evitando pensar en lo ocurrido. Al día siguiente amanecimos bastante doloridos por los golpes, desayunamos y nos despedimos de ellos emocionados y con un fuerte abrazo. No sabían que decirnos… “No se sientan mal…” les dije, “todos somos humanos y no nos arrepentimos en absoluto de haber viajado con ustedes y haberles conocido”. Y era la verdad, habíamos viajado con más de cien personas y hemos visto de todo: autos sin cinturón, conductores que van bebiendo, imprudentes que van como locos, que arriesgan su vida y paran en una curva peligrosísima para recoger un repollo que se la cayó al de delante…de todo! y nadie conducía con tanta prudencia y despacio como Andrés, es…suerte. Nada más.DSC_0036-2086087540

Volvimos a cargas las mochilas en la espalda y seguimos nuestro viaje, tenemos mucho por delante y queremos llegar hasta Ushuaia. DSC_00632014800213DSC_0073-346417769Seguimos un día más en Coyhaique, dedicamos el día a pasear por el pueblo y tomarnos algo tranquilos, y a la noche, después de 24 días de sol, empiezó a llover. Parece ser que la suerte no nos acompaña en Chile. Al día siguiente sigue lloviendo mucho más, así que con muchas ganas de volver a pisar tierras argentinas nos vamos a dedo (pero ya no tan confiados) hasta Puerto Ibáñez, donde cruzamos en ferry hasta Chile Chico. Pasamos la noche alli y al dia siguiente cruzamos andando, 15 km porque nadie nos levantaba, hasta Los Antiguos. Ponemos el primer pie en Argentina y un auto nos levanta para seguir el viaje. DSC_00571577899486

Actualmente estamos cruzando la desafiante ruta 40, y ya tenemos nuevas historias por contar… algunas duras, pero otras increibles. El viaje continua!! Actualmente estamos en El Chaltén. Les seguimos contando, saludos a todos/as!!!!

Abdón y Laura

Bariloche y El Bolsón

Esto sigue! Llevamos 19 días y más de 2000 km recorridos desde que salímos de Luján, y la emoción de seguir descubriendo nuevos pueblos y de vernos llegar hasta el Fin del Mundo hace que sigamos con más ilusión que nunca.

DSC_21812023314137DSC_21992017937519Estuvimos en San Carlos de Bariloche, la ciudad más grande de la región de los lagos, bien situada a orillas del hermoso lago Nahuel Huapi, que hace que sea una de las ciudades más bellas. A nosotros la verdad que nos decepcionó un poco, no esperábamos encontrar un hormiguero de turistas en pleno centro, por eso nos decantáramos más por la periféria, donde están los verdaderos atractivos de la ciudad.

Subimos al cerro Campanario, desde donde se puede gozar de unas vistas panorámicas increibles de toda la ciudad y los lagos que la rodean.

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Tal vez este sea un destino dirigido a otro tipo de turista, porque el haber venido de mochileros y con un presupuesto por dia nos limito bastante el poder conocer mas la ciudad y sus alrededores. Nada que ver con El Bolsón.

DSC_2277-2010012469El Bolsón, situado a unos 120 km de Bariloche, es todo lo contrario. Destino de hippies, artistas, artesanos y un confín de gente con estilo de vida alternativo, que han hecho de su ciudad una “zona no nuclear” y un “destino ecológico”. Nada más llegar nos encontramos con la feria artesanal, donde se venden artesanías creativas y saludable comida. (Se celebra en la plaza Pagano los martes, jueves y fines de semana).

DSC_2204-516897672DSC_2203-473606581DSC_22681597927470DSC_2266-1616384743Al día siguiente, aprovechando que pudimos dejar una de las mochilas con bastante peso en el camping, donde estuvimos, arrancamos para Warton y desde alli realizamos la excursion hasta el refugio de Cajon del Azul. Una dura caminata de 4 horas, pasando por otros refugios como la Playita y la Tronconada, tambien muy recomendables.DSC_2221-635340231DSC_22242089657272

DSC_2223917570989El camino fue bastante agotador, sobretodo la subida, pero al llegar nos dimos cuenta que el lugar realmente valía la pena. Es un sitio fascinante, mágico, al igual que todo el Bolsón, y eso lo notamos porque cada vez que nos encontramos en un sitio con una energía tan especial como esta dormimos re bien.

DSC_2232-1313835311DSC_22721298531529DSC_2255-500394582DSC_2253714573449Al bajar nos paramos a comer en el refugio La Playita, y allí conocimos al dueño de la casita, quien nos invitó a unos mates y nos prestó su cocina para terminar de cocinar la comida. Después volvimos al pueblo para pegarnos unas duchas en el camping y estrenar nuestro nuevo camping-gas 🙂 Casi quemamos todo el camping, pero al final pudimos cenar bien, bueno y caliente.

Despertamos al día siguiente dispuestos a llegar hasta Esquel, hicimos una buena compra y nos dirigimos a la ruta para ejercitar de nuevo “el gordo”. Enseguida nos levantaron un par de hippies bastante colgados. Era imposible hablar de algo ya que su conversación era cualquier cosa, pero lo que nos reímos en esos 15 minutos de trayecto no lo olvidaremos.

DSC_2282-647975051DSC_2286-437168309Despues un señor nos trajo directamente a Esquel, y al llegar vimos un panorama bastante triste, así que decidimos seguir hasta Trevelin. En Trevelin nos tomamos un dia de reposo, y como habiamos gastado un poco mas de la cuenta con la compra del camping gas, una navaja y un mate con termo… ayer pedimos dormir en el jardin de una casa para ahorrar un poco. Hoy intentaremos hacer lo mismo, y mañana cruzaremos la frontera hacia Chile.

Deseadnos suerte por tierras chilenas 😉 Saludos a todos/as!!

7 Lagos y Villa La Angostura

Empezamos a creer que hay algo mágico en todo este viaje, está claro que hay “vida” en la carretera. Argentina está repleta de inolvidables historias y en el  post de hoy os lo vamos a demostrar. De hecho creemos que la carretera “es” la experiencia.

Salímos a la tarde de San Martín de los Andes por la ruta 7 Lagos. La camioneta que nos levantó nos dejó en frente del Lago Hermoso, era tarde y apenas pasaban coches así que preguntamos en una parrilla que estaba sobre la ruta si podíamos acampar. El dueño nos miró con desconfianza. Nos preguntó si íbamos a consumir algo y le tuvimos que responder que sí. Así que nos sentamos a beber una cerveza y empezamos a conversar con ellos, mientras esperábamos que nos dijesen en qué lugar podíamos montar la carpa.

DSC_189038238482DSC_1894-1326508551Resultó que el lugar era parte de una estancia donde se practicaba caza, pesca y cabalgatas, y justo esa noche se reunieron allí todos los socios. DSC_1898-842472606DSC_18961775424544Durante la noche pasamos mucho frío y dormimos bastante mal… Por suerte, a la mañana siguiente, Nestor (el dueno) y Braulio (el encargado) nos vinieron a despertar para invitarnos a buen café  con pastas caseras en su casa, y de esta forma nos pudimos reponer un poco.

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Estuvimos toda la mañana con ellos, nos empezaron a coger confianza y nos acabaron enseñando todos los trofeos de caza que habian conseguido durante sus largos viaje.

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Nos mostró también desde herramientas que utilizan como los bozales de los caballos (foto izquierda) hasta las canastas que sirven para transportar sus cazas (foto derecha) hechas con pieles de vacas.

Al despedirnos Nestor nos dió la dirección de su casa y nos dijo que si pasábamos por allí, cerca de Pichi Traful, estábamos más que invitados. Le tomamos la palabra y nos dirigimos a visitar el Lago Hermoso.

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DSC_1929-645611167Después de Lago Hermoso, nos levantó a dedo una furgoneta que nos dejó en LagoVillarino, al ver que la mayoria de lagos son más o menos iguales decidimos seguir andando hasta el Lago Pichi Traful, el cual nos habían hablado muy bien y se encontraba a unos 10 km. Cansados ya de andar cargados con las mochilas y de tragar polvo que levantaban los coches nos dirigimos al único campung que había en la zona. Antes de llegar pasamos por una casa de madera y recordamos las indicaciones que nos había dado Néstor. Pensábamos que era imposible que justamente esa fuese su casa, y todavía seguimos sin entender como el destino nos pudo llevar hasta allí. Efectivamente, paramos a preguntar a un joven que tocaba la guitarra frente al portal, y sí, era la casa de Néstor.

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Le explicamos al jóven, que era sobrino de Néstor, cómo conocimos a Néstor y enseguida nos ofreció comida y un sitio donde montar la carpa. Después nos enseñó el lago, uno de los más bellos que visitamos hasta ahora, y también nos mostró lugares escondidos como la cascadita de la Virgen.

DSC_1946-1131199337También nos presentó a su familia, quienes resultaron ser  descendientes de Mapuches (indios) que vivían allí mucísimo antes que la zona fuese nombrada Parque Nacional Nahuel Huapi. Estuvimos acampando en ese lugar dos noches. Nos seguíamos bañado en el río, que cada vez nos parecía más frío y disfrutamos de la naturaleza en estado puro.

DSC_1996-1976283589DSC_1998800721769   Finalmente, despúes de pasear desde San Martín nuestra compañera de viaje “la calabaza”, nos la comímos y compartimos con ellos.

CONSEJOS PARA VIAJEROS:

1) Ahorre para dormir!   Los campings de la zona no están por    menos de 45-50 pesos cada uno, además    de los gastos adicionales de carpa,agua…   El consejo es acampar en campings libres,    o buscarse cualquier lugar alejado,   siempre y cuando se respeten las normas de NO hacer fuego y no ensuciar.   Cerca de ríos o lagos podrán estar tranquilos y tendrán agua sin ningún problema.

2) Ahorre en comida!    Evite comprar en proveedurías salvo de algún descuido,compre siempre en supermercados antes de para la ruta, es mucho mas barato. En caso que necesiten comprar algo, vayan siempre a casas de campo, aunque no pongan carteles de que venden, son casas de mapuches, y si les piden les pueden comprar pan casero y tortas fritas buenísimas mucho mas barato,   y por supuesto mayor cantidad.

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Seguimos por la ruta 7 lagos, pasando por Lago Correntoso, Lago Espejo,… y la verdad que todos son únicos y hermosos pero se necesitan días para visitarlos bien a todos y nosotros decidimos ir ya hasta Villa La Angostura. Tuvimos la suerte de encontrar una pareja que se dirigía justo en esa dirección, se pararon en una furgoneta que iba llena hasta arriba y nos preguntaron si podríamos subir medio riéndose… Miramos la furgo y hasta en la caja tenía bolsas y una piragua que sobresalía. Literalmente no cabíamos, pero estábamos cansados de tragar polvo, teníamos ganas de llegar e hicimos lo imposible por acomodarnos sobre la piragua con las mochilas. Aunque en algunas curvas creíamos que se habían olvidado de nosotros, llegamos a Villa La Angostura sanos y salvos.DSC_2145-263020275

DSC_2035-1876275179Villa La Angostura es precioso, no hay palabras, basta ver las imágenes. Es como San Martín de los Andes, pero con más lagos, más verde, y más hermoso. Nada más llegar conocimos nuestro segundo compañero de viaje que nos acompañó toda la tarde por todas las calles del pueblo, un labrador “langostureño”.DSC_2041-1713307446

Con mucha pena nos tuvimos que despedir de él, cuando se paró sin más un hombre a preguntarnos si estábamos perdidos. No lo estábamos, nos dirijímos al camping, pero él insistió en acompañarnos… aunque nos pareció raro el hombre lo hizo con toda la buena intención. Y de hecho nos salvó de unos kilómetros de caminata.

Después de unos 10 días de ducharnos con agua fría en ríos y lagos, por fíiiin nos pudimos bañar con agua caliente. Esa noche dormimos genial!!

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Al día siguiente fuimos a caminar por el puerto, las vistas eran increibles. Y nos dimos un capricho, ya que ir de mochileros tampoco significa pasarlo mal. DSC_2068-104164952

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DSC_2103368657509Seguidamente nos dirigimos en barco hasta Puerto Arrayanes, ahí comimos frente al Lago Nahuel Huapi y seguidamente fuimos a pasear por el bosque Arrayanes . La verdad que nos decepcionó un poco, ya que no son más que 900 metros de pasarela sobre el bosque y te hacen pagar entrada.

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Para volver, fuimos caminando unos 14 Km dentro del bosque, desde donde se pueden visitar algunos miradores que son realmente impresionantes. Valió realmente la pena recorrer todo el sendero, sin duda lo recomendamos.

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Para finalizar el día, en el camping conocimos a unos chicos extraordinarios que nos invitaron a un asado y con los que luego montamos una hoguera frente al lago. Allí, bajo el cielo estrellado y ritmo de guitarreada y tambor terminó un día perfecto.

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